ESTUDIANTES A ESTUDIAR…o los viejos argumentos de la derecha

A una semana de las elecciones para Centro de Estudiantes, entro a mi facultad y se respira Militancia. Se respira, se toca, se mira. Carteles. Consignas. Propuestas. Tachos de pintura y pasacalles, que conviven con fotocopias, parciales y trabajos finales. Imposible no detenerme a mirar las consignas, a mirar lo que hay atrás de algunas de ellas.

Me llama la atención una en particular: #DeEstudiantesParaEstudiantes

Cuando una lista dice que es de estudiantes y para estudiantes, dice mucho. Dice mas que las palabras que se leen.

Lo primero que se desprende de la frase es que esta lista tiene estudiantes y las otras no. Lo segundo,siguiendo el hilo de la frase, es que es para estudiantes y las otras no lo son. Me pregunto: a que definición de “estudiante” responde esa frase? Quienes son mas estudiantes y quienes menos? Se relaciona la participación política al “Ser Estudiante”?.

Esta es una vieja frase utilizada por la derecha, para argumentar en contra de la militancia en las universidades. De la zaga “vagos, vayan a trabajar” , estudiantes, pónganse a estudiar”, uno de los principales argumentos esbozados a la hora de argumentar en contra de la educación gratuita, al mejor estilo Diputado Alfredo Olmedo: (para citar a uno que este de moda por estos días) “Tener un estudiante crónico en las universidades nacionales es un gasto que lo pagamos todos. Los que están en esa situación deberían pagar para seguir estudiando”

Para el legislador el estudiante debe recibirse no pasado los 8 años de estudio como máximo. A las universidades deben ir a estudiar y no a hacer política, “si quieren ser politólogos que estudien la carrera en universidades privadas y dejen de usar al estado y a los ciudadanos argentinos que pagamos su formación y hasta el transporte público, las becas de provincia, de la municipalidad, de nación, el comedor universitario, etc”.

Los que pertenecemos a las clases populares, hijos e hijas de obrexs, primera generación de estudiantxs universitarixs vemos con orgullo la participación política en la vida universitaria. Desde 1918 en adelante, nos sentimos orgullosxs de los cambios y transformaciones que la política hizo posible en la Universidad, y mas cercano a nosotros, los 12 años de Néstor y Cristina con la participación de lxs jóvenes en política, con un proyecto de país inclusivo, que convocó e interpeló-y lo sigue haciendo hasta el día de hoy – a la juventud. Quienes militamos en la Universidad, en la calle, en la vida, nos sabemos que históricamente ha sido la juventud quien ha enfrentado el poder real y ha intentado transformar la historia heredada por aquellos que desde sus cómodos lugares y mas aun cómodos sueldos , pretenden decir que hacer y que pensar.

Por eso, los y las que nos sentimos parte de un proyecto político que durante 12 años hizo felices a lxs argentinxs, reivindicamos la militancia juvenil de los 60 y 70, junto a los 30.000 compañerxs detenidos y desaparecidxs, la resistencia peronista, el Cordobazo, el “Luche y Vuelve”, y la masiva incorporación de lxs jóvenes en un proyecto político que transformó el país y aspira a seguir haciéndolo. Nos preocupa la realidad de lxs estudiantes que muchos llaman “crónicos” y que sabemos que no tienen para comer y se ven obligadxs a dejar de estudiar como consecuencia de las políticas de hambre y miseria de la Alianza Cambiemos. Nos duelen los recortes en el presupuesto para la Universidad, a la que estamos dispuestxs a defender poniendo en cuerpo en cada lucha, y en cada cursada. No nos van a ver pagando votos, no. Nos verán en la calle, defendiendo la Universidad Publica y Gratuita, convencidxs como estamos que nada, absolutamente nada, reemplaza a poner el cuerpo en cada lucha.

Porque si no se pone el cuerpo, la idea queda hueca, vacía. Y esto vale para la política, lxs estudiantes, el feminismo y la vida. Es necesario revisar nuestro discurso, para adentro y para afuera, para ver si se corresponde con la acción. No sea que tanto hablar contra el “macho” se transforme en discurso vacío, cuando el “MACHO” está del otro lado del mostrador y nos paga.

Por una Universidad de lxs trabajadorxs, nacional, popular y feminista.

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SILVIO RODRIGUEZ O LA RESISTENCIA DEL AMOR

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Cuando llegas a Avellaneda te das cuenta por que la llaman la capital de la cultura. Un trabajo de años que en la práctica implicó una desconcentración de la oferta cultural y el libre y gratuito acceso de todos y todas a los bienes y servicios culturales, sobre todo en estos tiempos donde la cultura no es prioridad para los que nos gobiernan.

Dan ganas de quedarse a vivir en Avellaneda.Desde que cruzas el puente, desde un mundo de represión, del hambre que duele, la angustia de cada conocido que se quedó sin trabajo, de cada viejo o vieja al que le recortaron la jubilación o le sacaron los remedios del PAMI, la incertidumbre de que no llegas a fin de mes, te pones todo bajo el brazo y seguís caminando, para meterte en un mundo donde se respira aire puro . Y te dan ganas de llenarte los pulmones de ese aire, ganas de respirar siempre de ese aire que nunca deberías haber dejado de respirar…Avellaneda brilla por la cultura.

Y el domingo 28 de Octubre brillo el doble, brilló con luz de trova, brilló con Silvio Rodriguez. Entre banderas anti bloqueo, argentinas y cubanas, fotos de Néstor, Cristina, El Che y Fidel, vas avanzando entre una multitud de todas las edades, todas las generaciones y sus distintas maneras de apropiarse un espacio común, en libertad.

Silvio Rodríguez canta en Avellaneda, de forma gratuita, como hace tres años lo hizo en Lugano, y desde el inicio, te plantea los términos del contrato: “voy a dar el mismo recital y cantar las mismas canciones que canté en los teatros…o mas”. El contrato con su público es, sin dudas, un contrato de amor. Será por eso que la primera canción que se oye al hombre que hizo de la canción un modo de vida es “Yo te quiero libre”

Silvio dice “hay poco que ver” cuando se le grita que no lo ven. Y mientras tira los primeros acordes te cuenta que canta como canta en los barrios de la Habana. Aunque con mas gente. Porque esa noche somos 100.000 los que latimos al ritmo de cada letra repetida de memoria por jóvenes y viejos que no sacamos la mirada del escenario.

La palabra de Silvio es clara. No es un discurso demagógico. No es una arenga política. El te cuenta algún que otro chiste, alguna anécdota, y no hay mucho mas. No hace falta mas. Cuando canta las canciones símbolo de la resistencia cultural e ideológica por mas de tres generaciones.

Todo matizado con el infaltable “hit del verano” MM LPQTP, que suena desde el público infinidad de veces, mezcla de bronca y alegría en la lucha contra el enemigo común.

De nuestro lado, se van fundiendo las voces, con la emoción de escuchar que gran parte del concierto está dedicado a la mujer, Esa mujer que hoy es protagonista de la Historia. Que la esta escribiendo en ese preciso momento. La marea verde estalla cuando suena Eva, una canción de la década de 80, una Eva que definitivamente deja de ser costilla. Saltan las lágrimas al ver generaciones de mujeres con todos sus matices, cantando con el pañuelo verde en la mano. Emociona imaginar las mujeres que fueron lucha en esa canción, desde los 80 en la lucha de las madres, los 90 y el 2001 desocupadas y piqueteras en las rutas, las mujeres empoderadas de estos últimos años llenos de conquistas, todas cantando en nuestras voces, “Eva cambió la señal”. Es la señal del abrazo contenedor que para cada una tiene un particular significado: para unas será el romper con los mandatos sociales, para otras, Aborto legal, en el hospital.

Y como de revolución se trata la noche, Silvio nos recuerda al Che, en la imborrable “tonada del Albedrío” que es casi un himno y una declaración de principios a la hora de definir al buen revolucionario al que sólo lo mueve el amor: “Dijo Guevara el humano, que ningún intelectual debe ser asalariado del pensamiento oficial”

Porque en definitiva, el amor es la clave. El amor como lo enseña Silvio en “Oleo de mujer con Sombrero”, “En Ausencia de ti” o “ Te amaré”. O el amor por la Patria Grande en “América”, o “Viene la cosa”o “La gaviota” dedicada especialmente a los héroes de Malvinas. Y junto a ella los clásicos que pusieron palabras y versos a los momentos mas importantes de nuestras vidas: “Ojalá”,”El Necio”, “Quien fuera” o “Ángel para un final” con el que cerró la noche en Avellaneda. Cerró es un decir. Porque las canciones de Silvio siempre tiene un final abierto. Porque en esas mas de dos horas compartidas nos llevamos la fuerza que genera el amor desde el canto colectivo. Ese canto que dice que vamos a morir como vivimos, el que recuerda la rabia del ”madre por dios tengo frío”, o simplemente el deseo de “una gran ira que sube”….

Me voy pensando que con Silvio y esos 100.000 es mas fácil resistir, en estos días grises de neoliberalismo que nos toca vivir. Porque a pesar de los cristales molidos en la cabeza, y que “lo mas terrible se aprende en un día y lo mas hermoso nos cuesta la vida”,siempre tendremos el consuelo que ellos, desde esa parte negra de la historia, nunca, pero nunca, serán poesía.

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SOBRE EL 17 DE OCTUBRE Y EL AMOR COMO CATEGORÍA POLÍTICA

Cada 17 de Octubre, mas allá de las conmemoraciones partidarias, representa el triunfo de lo colectivo sobre lo individual.

Una de las mas conmovedoras descripciones de ese día la hace Raúl Scalabrini Ortiz al decir: “Era el subsuelo de la Patria sublevado… Eramos briznas de multitud y el alma de todos nos redimía. Presentía que la historia estaba pasando junto a nosotros y nos acariciaba suavemente, como la brisa fresca del río.. Lo que yo había soñado e intuido durante muchos años estaba allí presente, corpóreo, tenso, multifacetado, pero único en el espíritu conjunto. Eran los hombres que están solos y esperan que iniciaban sus tareas de reivindicación. El espíritu de la tierra estaba presente como nunca creí verlo”.

Podíamos decir que ese día tiene dos actores centrales y varios secundarios: por un lado, la clase trabajadora, en cuanto colectivo protagonista central de aquellos días de lucha y de la jornada del 17, y, dentro de ella, el protagonismo de una mujer, María Roldán, figura invisibilizada por la historia, pero de actuar decisivo en aquellos días.

Los olvidados, los “nadies”, los postergados por cientos de años, mestizos e inmigrantes se encontraron ese día en la plaza, pidiendo la libertad de Perón. Ellxs fueron lxs verdaderxs protagonistas de los hechos históricos de esos días , a partir de los cuales nuestro país no sería el mismo: lo que marca un antes y un después en nuestra historia es un hecho colectivo, sin cabeza pero con cientos de miles de “cabecitas”, porque, contrariamente a lo que se cree, es la clase trabajadora la que libera a Perón y no al revés. Sin los nadies, la historia hubiera sido otra. Perón preso en Martín García, incomunicado por los militares a cargo de un gobierno que respondía a los reclamos y exigencias de la elite a quienes representaban, encarnada en las minorías porteñas, que desde el puerto, se enriquecían con los beneficios de la explotación de millones de desheredados que con su trabajo construían su grandeza.

La diferencia la hicieron los casi 500.000 obreros y obreras movilizadxs por su propia determinación. La diferencia la hizo lo colectivo por sobre cualquier liderazgo individual. Este es un hecho único en nuestra historia, porque la principal movilización hasta ese momento, se realizó de manera casi espontánea, sin “punteros”, sin “aparato” y sin “burocracia”. Fue el “subsuelo de la patria” el que entendido que por primera vez algo podía cambiar no solo en sus historias personales, sino, sobre todo, en su historia colectiva. Es en este punto donde el día de la lealtad adquiere una dimensión única: la dimensión del amor que trasciende toda individualidad, para adquirir dimensión política.

El 17 de Octubre lejos de ser el día de la Lealtad del pueblo trabajador con Perón, es el día de la Lealtad de Perón con el pueblo trabajador. Y es mas que un juego de palabras: son los trabajadores y trabajadoras las que constituyeron a Perón como líder de las masas movilizadas en la Argentina de la década de 1945. Fueron los obreros y las obreras, los niños y los ancianos quienes “subidos” a la nueva etapa de los derechos civiles y sociales, que la clase trabajadora abría con su reclamo político, descolocarían totalmente a la vieja partidocracia individualista y fraudulenta.

María Roldán figura poco y nada en la historia del peronismo, del sindicalismo y, sobre todo, en la epopeya de aquel 17 de octubre de 1945, sin embrago su trabajo en los frigoríficos y su compromiso de clase fue clave para movilizar a la ciudad, ya que según reflejan los relatos de la época, la zona sur aportó casi el 50% de los concurrentes a la Plaza de Mayo. El papel de los frigoríficos y el “santo dolor” histórico del gremio de la carne, dolor de todxs lxs que murieron congeladxs en las cámaras de frío, baleadxs o torturadxs, fue decisivo. María Roldán, desde los frigoríficos de Avellaneda y Berisso, encabezaba las huelgas y le decía al jefe de policía Adolfo Marcillac:“Mire, cada obrero en este momento, aunque a usted le parezca mentira, ahora es un delegado, ya saben su obligación. ¿Sabe por qué la saben? Porque es muy triste mandar a dormir a los chicos con un mate cocido y un pedazo de pan, mandar a un hijo a la escuela sin guardapolvo, haga usted de nosotros lo que quiera, tenga la seguridad de que esta vez la empresa va a tener que aflojar porque nosotros a trabajar no vamos a ir, no nos vamos a entregar.”

Y el 17 de Octubre, María dejo de picar carne para cruzar el riachuelo rumbo a la Plaza, arengando al “bajo fondo” sublevado. En efecto, “la Roldán” , del brazo de su esposo arengaba en la plaza con la valentía que da una auténtica lucha por la liberación, nacida de las entrañas del pueblo sufriente, donde las masas por primera vez fueron protagonistas de su historia:Yo sentía un dolor tremendo, veía a las mujeres embarazadas llorando … El 17 surgió del dolor, surgió de la gran pobreza, había conventillos donde vivían siete u ocho familias, veinte chicos jugando en la vereda, el único patio que tenían… ¿qué hombres pueden ser mañana?”(Maria Roldán).

A partir de ese día, el peronismo se constituye como un movimiento masivo con centralidad en la clase trabajadora. Y es esta centralidad precisamente la que lo hace inaceptable para la oligarquía. Ese día da inicio a diez años donde el espacio de la capital pasa a ser el territorio por excelencia de los desheredados de la patria: las plazas, los cines, los teatros, las playas y lugares de veraneo, el consumo, la radio, los diarios, las revistas, ese territorio que hasta ese momento era reservado para unos pocos, todo ese territorio físico y simbólico va a ser ocupado desde ese día por las grandes mayorías populares, por su estética, por su música y su forma de ver la vida.

Por último, el peronismo instala a los trabajadores y trabajadoras en el centro de la escena como demandantes, sujetos colectivos que tienen algo que decir y que tienen derecho a decirlo. Sujetos que al exigir e instalar un liderazgo cambian la política argentina, que dejará de ser la misma después de ese día: a la política de círculo, de grupitos de elegidos, de clubes, de acuerdos secretos, el peronismo le opondrá la imagen y la práctica que esa noche (con Perón traído de urgencia de Martín García) se instalará en el balcón de la Casa Rosada: el diálogo directo con los trabajadores y trabajadoras, la política masiva, abierta, de multitudes, donde el o la que conduce y los/as trabajadores proponen y escuchan mutuamente.

Como decía John W. Cook el hecho maldito del país burgués” funda, desde ese día, a la política como ética de lo colectivo, entendida como diría Garmsci, en su sentido mas noble, lejos del moralismo y de cualquier actividad mafiosa, crítica de la política imperante, de la “pequeña política”, de la “politiquería”. Las patas en la fuente y el pueblo instalando a Perón en el balcón serán por un lado el motor del odio de las minorías, pero también señal de amor, amor que no pueden entender lxs que tienen aspiraciones individuales, porque jamás entenderán el sueño colectivo.

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1000 días presa sin unión, sin paz y sin trabajo

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…”y yo sólo tuve palabras para definir la injusticia …“

La Tupac Amaru es una organización social que nace a fines de la década de los 90 como consecuencia de la gran crisis dejada por el lliberalismo y con el fin de generar un espacio que pueda contener y organizar a todxs aquellos excluidxs, a los que “estaban condenadxs a la miseria” y cuya fundadora es Milagro Sala.

Lo que empezó como “copas de leche” en los barrios con el fin de calmar el hambre , llegando a dar la leche a 45.000 niños y niñas en toda la provincia,movilizando contra la falta de empleo y la exclusión, en una época en la que nadie creía en la política como instrumento para cambiar la realidad y mientras sonaba en las calles el famoso canto,”que se vayan todos,que no quede ni uno solo”

El 25 de mayo del 2003 asume Néstor Kirchner como presidente de la argentina, al poco tiempo viene a Jujuy y al llegar se queda varado en el aeropuerto porque que una tal “Milagro Sala” y la Tupac Amaru estaban cortando la ruta. Ese fue el primer encuentro entre Milagro y Néstor. Néstor pide hablar con esa “señora” y le pregunta:

– Porque cortás la ruta? En que te puedo ayudar?

A lo que Milagro le contesta:

      • Estamos hartos de que quieran calmar el hambre en los barrios con un plan o un bolsón de mercadería, nosotros queremos trabajo digno!

      • ustedes tienen cooperativa?

      • Si

      • saben construir viviendas?

      • Si

      • Bueno, vamos a hacer lo siguiente, te vamos a dar 100 viviendas para que las construyan ustedes, pero te aclaro algo, si no las hacen, nunca mas te acerques a pedirme algo

      • y si las hacemos?

      • si las hacen le voy a dar el doble de viviendas para que sigan trabajando y voy a venir yo a inaugurarlas porque van a ser las primeras viviendas construidas por cooperativas

Y Milagro aceptó el desafío. El desafío acabar con el clientelismo., el desafío de dar trabajo digno y no bolsas de comida. Pero sobre todo el desafío de poner a construir viviendas a una organización integrada en un 80% por mujeres, marcando una verdadera revolución en cuanto a la participación de éstas en el trabajo y en cuanto a la manera construír las demandas feministas populares , articuladas desde lo colectivo, en el oficio de construir a partir de la práctica y el aprendizaje social. Asi se construyeron las primeras cien viviendas hechas por cooperativas en nuestro país. Néstor cumplió su palabra y Milagro también. Y las cien casas se transformaron en diez mil en toda la provincia de Jujuy, veintitrés polideportivos con piletas, escuelas, centros de salud, fábricas, centros culturales, etc, generando veinte mil puestos de trabajo y el precio incalculable de la dignidad de cientos de miles de jujeños y jujeñas, cientos de NADIES que, como dice Galeano: “son hijos de nadie, dueños de nada, que no tienen cara sino brazo que no tienen nombre sino número”.

Nadies que el 16 de Enero de 2016 quedaron desamparados. Porque cuando Milagro entró a la cárcel, a causa del odio de las minorías por los derechos conquistados por las mayorías, entraron con ella los sueños, las viviendas, las escuelas, las piletas, los hospitales, las prótesis dentales, puestos de trabajo digno y una infinidad de derechos que supo brindar a miles de jujeños y jujeñas. Que Milagro esté presa siendo mujer, tampoco es un dato menor, teniendo en cuenta que Jujuy es la Provincia que registra mayor nivel de femicidios de todo el país.

Este 12 de octubre se cumplen 1000 días de Milagro presa. Este 12 de Octubre recordamos la Resistencia de una mujer negra y colla que durante años fue garantía de un destino diferente para la provincia. En sus venas corre la sangre de Viltipoco de Humahuaca, líder de la resistencia indígena de 1590, como la de los pueblos del chaco jujeño que resistieron hasta fines del siglo XIX la conquista a sangre y fuego y que sólo terminaron de ser sometidos mediante el trabajo de los ingenios, convirtiéndose en mano de obra para la zafra del azúcar.

En este sentido, no es casual que Milagro haya sido la única mujer que se animó a cuestionar el poder en Jujuy. El poder del histórico bipartidismo, el poder de los negocios del estado con las empresas constructoras, desbaratando los negocios inmobiliarios del Morales y su familia a espaldas de las necesidades populares, pero sobre todo desafió el poder de la empresa mas grande de la Provincia: el Ingenio Ledesma, poniéndose al hombro, junto a los Organismos de Derechos Humanos, las luchas por la Memoria, la Verdad y la Justicia, haciendo sentar en el banquillo de los acusados a Blaquier, el nombre del poder real de la provincia, dueño de Ledesma y el hombre mas poderosos de Jujuy, permitiendo que pueda ser juzgado por su complicidad con la última dictadura, cuando proveyó de logística vehículos y personal de su empresa para la represión militar.

Es por eso que esta mujer, que celebra el Inty Raymi y la Pachamama en una réplica del templo Kalasasaya junto a amautas bolivianos y que levanta orgullosa la bandera wiphala como expresión de unidad e igualdad, fue, es y será una piedra en el zapato de la oligarquía jujeña, de los poderosos, a quienes les molesta que los pobres vivan dignamente. Por eso desde las clases dominantes se buscó desarticular las organizaciones sociales, manteniendo a Milagro como presa política, desoyendo incluso los reclamos de los organismos internacionales como la ONU, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y Amnistía Internacional, entre otrxs

La odian los biencomidos: por pobre, por mujer, por insolente. Ella los desafía hablando y los ofende viviendo” decía Galeano de Evita.

Y en Jujuy los mal comidos saben que a 1000 dias de cárcel de Milagro, no hay ni paz, ni unión , ni trabajo en la provincia gobernada por Morales.

1000 días presa y 103 mil personas en la pobreza en Jujuy

1000 días presa y 14.717 personas en la indigencia en Jujuy

1000 días presa y 3.093 hogares en la indigencia en Jujuy

1000 días presa y 39.039 personas trabajando en negro en Jujuy

Resistencias como la de Milagro, con mas de 500 años de historia, y basadas en memorias colectivas, muestran fisuras en el modelo hegémonico de acumulación , de explotación y dominación, y sobre todo demuestran que la instalación de dichos modelos no es inexorable. En contra de la lógica imperante, que lo presentan como un mandato inamovible, nos muestran que es posible construir otra sociedad y un “bien vivir” a partir de otros principios de organización de la economía y de la política, recuperando a esta última como herramienta de transformación de la realidad de los sectores populares.-

Santiago Hamud

Carolina Heritier

LA COSTUMBRE DE COQUEAR Y EL VIEJO OFICIO DE RESISTIR

Los primeros días de Octubre, circuló en varios medios nacionales y en alguno que otro local, la noticia de que José Luis Zurita Delgadillo, un estudiante de tercer año de la carrera de Ingeniería Civil en la universidad Nacional de La Plata, hijo de Inmigrantes Bolivianos, se encuentra preso hace mas de un mes en la cárcel de Marcos Paz, por tenencia de hojas de coca ( 77 paquetes de 400 grs. cada uno), paquetes que traladaba con motivo de la cercanía de las festividades de la Virgen de Urkupiña.

Dicha noticia, mas alllá de la cuestión legal, plagada del etnocentrismo y xenofobia y de una incoherencia total, ya que específicamente en el art. 15 de la ley 23.737 (vigente desde el año 1989), hablando de la hoja de coca se aclara que “La tenencia y el consumo de hojas de coca en su estado natural, destinado a la práctica del coqueo o masticación, o a su empleo como infusión, no será considerada como tenencia o consumo de estupefacientes” permitiendo expresamente el consumo de hojas de coca y a la vez prohibiendo su venta, es interesante para abordarla desde una mirada cultural.”

Y el hecho es que José Luis esta preso hace mas de un mes en una cárcel de máxima seguridad, por perpetuar, a través de una costumbre ancestral, los signos identitarios de su cultura, que son utilizados como discriminatorios. En efecto, estos cobran existencia social porque son utilizados para discriminar desde las leyes, o los medios de comunicación, transformando la etnicidad en una máscara del racismo. En un país que se llena la boca hablando de “igualdad”, vivimos inmersos en prácticas homogeinizadoras y simplificadoras de nuestra realidad. Porque en nuestro país, sobre todo en nuestro norte, la costumbre ancestral de coquear, es algo mas que el hecho de “mascar coca”. Es lubricante de relaciones sociales, e interpersonales. Es parte central de muchas ceremonias (casamientos, bautizos, muerte) y acontecimientos sociales ( minga, ayni, pachamama, viajes, marca de ganado, comidas, etc). En este sentido, el uso de la coca marca el carácter cultural andino, y es por lo tanto el eje de la identidad étnica, de la autoestima y de la valoración de los pueblos andinos.

Silvia Rivera Cusicanqui desarrolla extensamente el concepto de la hoja de coca como símbolo de identidad, y factor de apertura a espacios de políticas y prácticas de Soberanía en Bolivia, concibiendo al acto de mascar coca como un fenómeno político, que se transforma en fuerza económica también. Refiriéndose a nuestro país, destaca como a partir de 1977 cuando la dictadura militar declaró ilegal el coqueo en las provincias de nuestro norte, “ No pasó nada. Hubo una especie de resistencia cultural pacífica, simplemente no le hacían caso a la ley. Siguió el consumo clandestino; eso si; creció el contrabando y se encareció la hoja. El consumo se puso de moda en las clases medias y altas, como una cuestión de estatus, como una cuestión norteña, de orgullo frente a los “gringos” de Buenos Aires, “que hacen leyes sin conocer el país”.

Frente a la avanzada Neo Liberal que sufre nuestra región, sumiendo a nuestros países en una profunda crisis económica, y que como señalara días atrás Evo Morales frente a Donald Trump en la ONU, trae aparejado la gran amenaza de la desigualdad, concentrando cada vez mas riqueza en menos manos, modelo que mas que ser de distribución de la riqueza es mas bien de “acumulación de la riqueza y de distribución de la pobreza”, desigualdad a la que no es ajena la cultura, ésta se transforma en espacio de resistencia, contra el individualismo, la  idea de que el mercado es el mecanismo más eficiente para la distribución de la riqueza;la creencia de que el estado no tiene responsabilidad social, la defensa del capital por sobre los derechos sociales, etc, la hoja de coca es entre muchas otras cosas, un lugar de lucha para defender los intereses de supervivencia de nuestras culturas andinas; lugar que funciona sobre todo como fuente de sentido y experiencia, porque es constitutiva de gran parte del tejido social de nuestro norte, poniendo en valor lo colectivo, en especial de los grupos sociales que comparten y se identifican con tradiciones, valores y creencias de las comunidades andinas, sectores sociales para quienes la coca es parte central de su funcionamiento, de su vida cotidiana, de su modo de entender y ordenar las cosas y la construcción de nuevos significados. En este posicionamiento de resistencia y rechazo hacia lo hegemónico, la coca también pasa a funcionar como este lugar, como este refugio desde el cual es posible proyectar la protesta, la frustración de nuestros pueblos frente al avance de los modelos de exclusión.

Carolina Heritier

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Que la Universidad se pinte de barrio

sandraEl barrio San Jorge es un barrio como tantos en nuestra ciudad. Lleno de gente trabajadora y de muchos que no tienen trabajo y no se cansan de buscarlo, como buscan cada peso para comprar un pedazo de pan con que acompañar el mate cocido, o la comida que quizás sea la única en el día. Tiene un merendero, que hace mas de una año prepara la chocolatada una vez por semana a los niños y niñas del barrio y a los no tan niñxs.

El escenario que vemos cotidianamente es mucho más duro de lo que se puede leer. El hambre se multiplica de manera indefectible , el número de niñas y niños que acude cada miércoles por la merienda y pide para llevar al resto de la familia creció de manera sostenida a lo largo de este año, mostrando un pico en este último semestre, evidenciando quienes son los y las que pagan el costo del ajuste y la devaluación. Frente a la debacle del modelo económico, lo que crece es la solidaridad de clase desde los sectores populares. Desde los vecinos y vecinas surgen las propuestas para cocinar de manera comunitaria, ampliar los días en que se da la merienda a pulmón, organizarse frente a la desocupación, las changas, la falta de oportunidades, la miseria, y al hambre que se ve, se siente y duele.

A la vuelta del merendero vive Sandra. Mientras cose para vivir, dos de sus hijos estudian en la universidad pública y Gratuita: en Agrarias, en Económicas y el tercero en el Profesorado de Psicología. Estos días de lucha, cada vez que canto “universidad de los trabajadores”, pienso mucho en Sandra.

Es un hecho que las clases trabajadoras han tenido acceso de manera masiva a la universidad pública en estos últimos años, mas que nunca. Y es un hecho también, que esta vez como en los intentos privatizadores de Menem, o con el recorte de Lopez Murphy, la universidad sale a la calle por que sabe que es en la calle donde se defienden los derechos conquistados a favor de las grandes mayorías. Sale a la calle porque los que llenamos sus aulas venimos de los barrios.

Para Sandra no valen los dichos de un presidente que dijo en campaña que no entendía porque habia tantas universidades en Argentina, y mucho menos los dichos de María Eugenia Vidal, de que los pobres no llegan a la Universidad, mucho menos leyó a Gerardo Morales saliendo a bancar los recortes de Macri. Ella es la prueba irrefutable de que a pesar que la derecha odia el modelo universitario Argentino, los pobres también estudian.

Como Sandra hay cientos de miles en cada barrio. La lucha por la Universidad Pública es por ellxs.

Lo cierto es que desde Noviembre de 1949 en adelante, cuando Perón firmó el decreto de la quita de aranceles en la universidad , el peronismo fue una máquina de producir ascenso social no sólo a partir de una nueva redistribución material, sino también en el plano simbólico, cultural y social. Porque con la universidad pasa como con la militancia: no sirve si no se pinta de barrio. El conocimiento no sirve si no transforma. No sirve una universidad elitista, pero tampoco sirve una universidad lejos de la realidad de los sectores populares, puesta al servicio de la transformación de su realidad cotidiana.

Cada vez que canto “Universidad de los trabajadores….” pienso en Sandra y en los cientos de niños y niñas del barrio que merecen la Universidad Pùblica y Gratuita. Entonces, como decia Haroldo Conti, “levanto la cabeza y respiro …Entonces todo eso se me mete en la sangre y me siento vivo de la cabeza a los pies, como un fuego prendido en la noche.”

(nota publicada en https://publicaygratuita.wordpress.com/