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Acerca de mingacomunicandoparatransformar

“decidí que de todos mis oficios terrestres, el violento oficio de escritor era el que más me convenía. Pero no veo en eso una determinación mística. En realidad, he sido traído y llevado por los tiempos; podría haber sido cualquier cosa, aun ahora hay momentos en que me siento disponible para cualquier aventura, para empezar de nuevo, como tantas veces". Rodolfo Walsh, 1964

Con un rayo de sol

Soy igual a vos, mamá,

me las arreglo con poco.

Cuando estoy sola

comer es fácil,

liviano,

los bocados pasan

con un rayo de sol

o mientras tiendo la ropa.

En ciertos momentos, una

magia

hace lo suyo,

un resplandor

da forma a las sobras,

saca un brillito

a lo que nos pasa.

Veo un estado de cosas

y no sé qué hacer con eso

la mayoría de las veces,

pero tengo paciencia

y amor en cantidad

como para hacer dulce

o una casa.

Lorena Suani.

Aullar para encontrarnos

Desnudarnos postpornográficamente, sacarnos todo, la ropa, los derechos, la moral, desarmarnos los cuerpos, roturarlos, matar al estado, a la muerte, al amor, abolir la utilidad, la razón, la eventualidad, rompernos la humanidad en pedacitos, tirarlos a la marchanta, perderlos, perderse, perdernos, aullar para encontrarnos, rugir, morder, abrirnos, entrar, comer, retornar en los monstruos que seamos, mirarnos si nos quedaran ojos, sonreír si nos quedaran bocas, respirar si nos quedaran vidas.

Leonardo Vergara

Canción de la muerte pequeña

Prado mortal de lunas
y sangre bajo tierra.
Prado de sangre vieja.

Luz de ayer y mañana.
Cielo mortal de hierba.
Luz y noche de arena.

Me encontré con la Muerte.
Prado mortal de tierra.
Una muerte pequeña.

El perro en el tejado.
Sola mi mano izquierda
atravesaba montes sin fin
de flores secas.

Catedral de ceniza.
Luz y noche de arena.
Una muerte pequeña.

Una muerte y yo un hombre.
Un hombre solo, y ella
una muerte pequeña.

Prado mortal de lunas.
La nieve gime y tiembla
por detrás de la puerta.

Un hombre, ¿y qué? Lo dicho.
Un hombre solo y ella.
Prado, amor, luz y arena.

Una muerte y yo un hombre.
Un hombre solo, y ella
una muerte pequeña.

Federico García Lorca

A 84 años de su fusilamiento
5/6/1898
18/8/1936